Promesas de cambio y capitanías que abren interrogantes

A dos días de las elecciones del Club de Golf del Uruguay (CGU), las posibles capitanías de golf se suman a la disputa por la presidencia entre Pablo Bonti y Matías de Freitas.

Si gana el oficialismo de la Lista 2628, Santiago “Tati” Fernández asumiría como capitán; si se impone la Lista 10, el elegido sería Federico Graglia (h).

Más allá de los nombres, las designaciones abren interrogantes sobre el rumbo deportivo del CGU.

Los candidatos a presidente, Bonti y de Freitas coinciden en la necesidad de mejorar los torneos, fortalecer la competencia y darle mayor impulso al golf del club.

Sin embargo, todavía falta lo más importante, explicar qué cambios pretenden implementar, cómo piensan llevarlos adelante y cuáles serán las prioridades de sus respectivos proyectos.

Porque expresar la voluntad de mejorar es una cosa, presentar propuestas concretas, asumir compromisos y establecer objetivos que los socios puedan evaluar es otra muy distinta.

En el fútbol, un candidato a presidente de una institución, puede anunciar la llegada de un sponsor, presentar una incorporación o comprometerse con una inversión.

Después tendrá que cumplir, pero al menos pone una propuesta sobre la mesa y se expone a que los socios o los hinchas le exijan resultados.

En el Club de Golf del Uruguay, por ahora, la discusión deportiva parece quedarse en las generalidades.

Se habla de mejorar el calendario, fortalecer los campeonatos y recuperar protagonismo, pero no se conocen con la misma claridad los torneos que se pretenden incorporar, los cambios que se quieren introducir, los recursos que se destinarán ni los objetivos que se buscarán alcanzar.

¿Qué torneos quieren impulsar?

¿Qué competencias pretenden modificar?

¿Cómo piensan aumentar la participación de los socios?

¿Qué compromisos están dispuestos a asumir?

Son preguntas básicas para una elección en la institución más importante del golf uruguayo.

Si ambos candidatos coinciden en que el golf necesita mejorar, la diferencia debería estar en el cómo.

De lo contrario, los socios terminan escuchando dos versiones de una misma intención, sin elementos suficientes para evaluar qué propone cada uno.

Dos candidatos, dos capitanías bajo la lupa

La discusión sobre las capitanías pone el foco en otra cuestión determinante para el futuro deportivo del Club de Golf del Uruguay, quién conducirá la actividad y con qué criterios y objetivos lo hará.

La posible designación de Santiago “Tati” Fernández plantea interrogantes sobre la continuidad. Después de seis años al frente de la presidencia, dejará ese cargo, pero podría seguir ocupando un lugar relevante en la estructura deportiva del club.

La decisión es legítima.

Sin embargo, Fernández no compite en el golf desde hace décadas.

Estas circunstancias no lo inhabilitan para ejercer una función dirigencial, pero hacen razonable preguntarse qué criterios se tendrían en cuenta para su elección y qué perfil de conducción deportiva pretende impulsar el oficialismo.

¿Qué experiencia reciente en la competencia aportaría el futuro capitán?

¿Cuál sería su proyecto para los torneos y las distintas categorías?

¿Cómo se traduciría su experiencia institucional en una nueva etapa deportiva?

Del lado de la oposición, la eventual designación de Graglia (h) también necesita explicaciones.

Hasta el momento, su nombre aparece asociado a la capitanía, pero sin una presentación pública de sus prioridades ni de su visión sobre el golf del club.

El silencio no permite sacar conclusiones sobre sus capacidades o intenciones. Sin embargo, si la Lista 10 plantea un cambio de rumbo, sería importante conocer qué propone su futuro capitán, qué competencias considera necesario fortalecer y qué objetivos se fijaría para los próximos dos años.

Las situaciones no son idénticas, pero ambas conducen a una misma exigencia, conocer qué proyecto deportivo hay detrás de cada designación.

No alcanza con presentar nombres ni con prometer cambios, también hay que explicar cómo se piensa llevarlos adelante.

Los socios tienen derecho a saber qué calendario se proyecta, qué modificaciones se consideran necesarias, cómo se estimulará la participación y qué compromisos asumirán quienes conduzcan el golf del CGU.

Porque mejorar la actividad no puede convertirse en una frase que se repite cada vez que hay elecciones.

Requiere planificación, decisiones, recursos y responsables dispuestos a responder por los resultados.

El jueves 29 de octubre, los socios elegirán entre dos fórmulas presidenciales. También definirán quién conducirá el golf durante los próximos dos años y qué orientación tendrá la actividad deportiva del club.

Las capitanías también se juegan en las urnas.

Pero, antes de votar, hay una pregunta que ambos candidatos deberían responder con claridad: ¿qué golf quieren para el CGU y sobre todo, cómo piensan conseguirlo?

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