Europa vuelve a mandar y recuperó la Solheim Cup

Europa recuperó la Solheim Cup. Y lo hizo de la manera que mejor define a esta competencia, jugando bajo presión, resistiendo cuando Estados Unidos parecía tener el control y apareciendo con toda su fuerza cuando llegó la hora de la verdad.

En Bernardus Golf, en Cromvoirt, Países Bajos, Europa derrotó a Estados Unidos por 15 a13 y volvió a quedarse con uno de los trofeos más importantes del golf femenino mundial.

La 20ª edición de la Solheim Cup se disputó entre el viernes a domingo pasado y terminó con una jornada final que tuvo todos los ingredientes de una gran batalla.

Después de dos días de competencia, todo estaba por definirse.

Europa y Estados Unidos llegaron al domingo igualados 8 a 8, después de una primera jornada que también había terminado empatada 4 a 4 y de un sábado en el que Europa había tomado ventaja por 7 a 5 en los foursomes de la mañana, antes de que las estadounidenses reaccionaran y llevaran nuevamente la serie al empate.

Y entonces llegó el momento de los singles.

Doce partidos.

Doce puntos en juego.

Un trofeo en disputa.

Europa fue contundente.

Ganó siete de los doce enfrentamientos individuales y convirtió una situación completamente abierta en una victoria que terminó siendo mucho más clara de lo que indicaba el marcador previo.

Lottie Woad fue una de las grandes protagonistas.

La joven inglesa derrotó 2&1 a Auston Kim y consiguió el punto que llevó a Europa por encima de los 14,5 necesarios para recuperar oficialmente la Copa.

Poco después, la española Carlota Ciganda puso el broche definitivo al derrotar 4&2 a Jennifer Kupcho.

Fue un cierre perfecto para un equipo que había llegado al domingo sabiendo que no podía permitirse un empate.

Al ser Estados Unidos el campeón vigente, las europeas necesitaban alcanzar 14,5 puntos para recuperar el trofeo.

Y lo consiguieron.

Una historia que vuelve a repetirse

La victoria tiene además un significado especial para Europa.

Es su noveno triunfo en la historia de la Solheim Cup y el cuarto en las últimas cinco ediciones: 2019, 2021, 2023 -cuando el empate 14 a14 permitió a Europa conservar el trofeo- y ahora 2026.

Estados Unidos había ganado la edición de 2024 en Virginia por 15,5 a 12,5, recuperando el trofeo que Europa había dominado durante cuatro ediciones consecutivas.

Esta vez, jugando en territorio europeo, la historia volvió a cambiar de manos.

La capitana europea, Anna Nordqvist, tuvo además el desafío de conducir un equipo con cuatro debutantes, mientras que enfrente estaba Angela Stanford, otra histórica de la competencia que asumía por primera vez la capitanía estadounidense.

El escenario tampoco fue un detalle menor.

Bernardus Golf, en los Países Bajos, recibió por primera vez la Solheim Cup y fue testigo de tres jornadas en las que el público europeo terminó jugando su propio partido desde afuera.

El campo de Cromvoirt se convirtió en el escenario de una definición que durante buena parte del fin de semana parecía destinada a resolverse en el último partido.

No fue necesario llegar hasta allí.

Europa aceleró cuando más lo necesitaba.

El domingo que cambió todo

La diferencia estuvo en los singles.

Europa ganó siete partidos contra cinco de Estados Unidos y construyó rápidamente la ventaja que necesitaba.

Charley Hull venció 3&2 a Megan Khang.

Linn Grant superó 4&3 a Angel Yin.

Nanna Koerstz Madsen se impuso 2&1 ante Allisen Corpuz.

Nastasia Nadaud venció 3&2 a Andrea Lee y Julia López Ramírez hizo lo propio frente a Yealimi Noh.

Después llegaron Woad y Ciganda para ponerle el sello definitivo a la jornada.

Estados Unidos tuvo respuestas importantes.

Alison Lee protagonizó una espectacular remontada ante Esther Henseleit, recuperando 4 abajo de desventaja para terminar ganando 1 up, mientras Nelly Korda le ganó a Rhodes por 4&2.

Pero la reacción no alcanzó.

Europa había encontrado la fórmula en el momento decisivo.

Una Copa que vuelve a Europa

La Solheim Cup vuelve así a quedar en manos europeas y confirma una tendencia que ya no parece casualidad.

Estados Unidos continúa teniendo una ventaja histórica en el total de la competencia, pero Europa ha conseguido ganar cuatro de las últimas cinco ediciones y volvió a demostrar una enorme capacidad para competir como equipo.

Más allá de los nombres, de los rankings y de las grandes figuras, esa parece ser una de las claves de esta competencia.

La Solheim Cup no se juega solamente con el mejor golf individual.

Se juega con compañeras, capitanas, caddies, público, presión y sobre todo, con la capacidad de aparecer cuando cada punto puede cambiar la historia.

En Bernardus Golf, Europa tuvo ese momento.

Llegó al domingo empatada.

Terminó levantando la Copa.

Y una vez más, el golf femenino europeo encontró la manera de volver a mandar.

Scoring

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