Uruguay volvió a quedar último en el Sudamericano Juvenil

El Campeonato Sudamericano Juvenil de Golf, disputado del 26 al 29 de marzo en el Club de Golf La Dehesa, Chile, volvió a dejar en evidencia la realidad del golf juvenil uruguayo.

Bajo la organización de la Federación Sudamericana de Golf, la Federación Chilena de Golf y con el respaldo de The R&A, el certamen reunió a los mejores talentos del continente, confirmando el crecimiento sostenido de la región.

Para Uruguay, el balance fue preocupante, último lugar en ambas ramas, un resultado que refleja una estructura que hoy no compite en igualdad de condiciones.

Una decisión que condicionó todo

En la rama femenina, la situación fue especialmente delicada.

Carolina Mailhos y Josefina Aguerre representaron a Uruguay en un equipo que, pese a que el reglamento habilita hasta tres jugadoras, la Asociación Uruguaya de Golf -encabezada por Federico Armas, junto a Alejandro Rivero, Víctor García Paullier, Marcelo Esmoris, Agustín Leindekar, María José Moreira y Leonardo Saucedo- decidió conformar con solo dos, una determinación que en la alta competencia no es solo dar ventajas, sino directamente condenarlas desde el inicio.

En este tipo de torneos, la posibilidad de contar con tres jugadoras no es un detalle menor, está pensada para sostener el rendimiento y cubrir imprevistos.

Si un equipo viaja con tres y una jugadora se lesiona o se enferma, aún puede seguir compitiendo, en cambio, si se presenta con solo dos, cualquier inconveniente deja al equipo automáticamente fuera de competencia.

Además, el formato -donde de tres scores diarios se toman los dos mejores- está diseñado para amortiguar errores y sostener lo colectivo.

Renunciar a esa tercera jugadora elimina ese respaldo desde el primer día.

El resultado fue contundente, Uruguay terminó último con 630 golpes, 54 sobre par. Colombia se consagró campeón con 575 golpes, 1 bajo par.

En lo individual, Carolina Mailhos finalizó en la posición 19 con 309 golpes, 21 sobre par, rondas de 78, 78, 77 y 76 impactos, mientras que Josefina Aguerre cerró su participación en el lugar 27 de 29 jugadoras con 321 golpes, 33 sobre par, rondas de 79, 82, 79 y 81 impactos.

La campeona fue la colombiana María Errichetto con 286 golpes, 2 bajo par, rondas de 68, 70, 72 y 76 impactos.

Una tendencia que se repite

En la rama masculina, el escenario fue similar.

El equipo integrado por Juan Cruz Esmoris, Matías Angenscheidt y Marcos Córdoba -el mismo que compitió en Paraguay 2025- volvió a cerrar en la última posición, esta vez con 614 golpes, 38 sobre par.

Colombia también se quedó con el título en caballeros con 573 golpes, 3 bajo par, marcando la diferencia entre un proyecto consolidado y otro que no logra evolucionar.

En lo individual, Córdoba finalizó en la colocación 17 con 307 golpes, 19 sobre par, rondas de 76, 75, 77 y 79 impactos.

Angenscheidt terminó en el lugar 19 con 308 golpes (77+78+74+79) y Esmoris, el que más se esperaba, cerró en la posición 28 de 30 participantes con 314 impactos (80+77+77+80).

El ganador fue el colombiano Samuel González con 286 golpes, 2 bajo par, rondas de 72, 69, 72 y 73 impactos.

La delegación tuvo como responsable a Alvaro Canessa, en un proceso que, lejos de mostrar evolución, repite resultados.

Los números son claros, en los últimos cinco Sudamericanos Juveniles, Uruguay terminó último en cuatro ediciones (2026, 2025, 2023 y 2022) y noveno en 2024, cuando fue local.

No es un hecho aislado, es una tendencia.

Hoy, más que un resultado puntual, lo que queda en evidencia es un problema estructural.

El problema no está en los jugadores sino en la AUG

…“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”… una frase cargada de historia, nacida en el fútbol de un país de tradición con la pelota, que hoy vuelve a resonar con fuerza en el golf uruguayo.

No como exageración, sino como síntesis de un hartazgo evidente.

Uruguay fue último en ambas ramas en el Campeonato Sudamericano Juvenil. Sin atenuantes. Sin excusas. Y, lo más grave, sin señales de reacción.

Pero el problema no está en los jugadores. Nunca lo estuvo. Está en la conducción de la Asociación Uruguaya de Golf.

Enviar un equipo femenino incompleto, teniendo la posibilidad reglamentaria de presentar tres jugadoras, no es un error menor. No es un detalle. Es una decisión que condiciona, que expone y que, en este nivel, define resultados.

Y no es un hecho aislado. Es parte de un patrón.

Uruguay lleva años en caída libre en el alto rendimiento.

Sin planificación, sin seguimiento, sin lectura del contexto internacional.

Mientras el resto crece, Uruguay repite errores.

El argumento de que “somos pocos” ya no alcanza.

Hay países con estructuras similares que compiten mejor.

La diferencia no está en la cantidad, sino en la gestión.

Hoy Uruguay no compite, sobrevive.

Y cuando eso ocurre de manera sistemática, la responsabilidad es de quienes toman decisiones. De quienes administran recursos. De quienes deberían marcar el rumbo.

No es falta de talento. Es falta de conducción.

Las excusas se terminaron. El diagnóstico está hecho hace años.

Es momento de hacerse cargo.

El golf uruguayo necesita abrir una nueva etapa.

Es momento de que aparezcan dirigentes con otra mirada, con conocimiento real de la alta competencia y compromiso con el desarrollo.

Ex integrantes de selecciones nacionales, referentes que hayan transitado este camino o antiguos dirigentes que en su momento hicieron crecer el deporte pueden aportar experiencia, criterio y una visión más cercana a lo que hoy exige el nivel internacional.

El recambio no debería ser una opción, sino una necesidad para empezar a construir un rumbo distinto.

Scoring

Federación Sudamericana de Golf | by Plus+Golf

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Un Sudamericano que muestra hasta dónde no quiere llegar la AUG – BUEN GOLF TOUR

Foto cortesía FSG

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