Agustín Tarigo podría estar dando señales concretas de regreso al alto rendimiento.
El destacado jugador aficionado, que tuvo su paso por el profesionalismo hace más de una década, reaparece en escena de la mano de Alvaro Canessa, en lo que empieza a generar un fuerte ruido en el ambiente.
El propio coach uruguayo lo dejó entrever en sus redes sociales, con una imagen juntos y una frase que rápidamente encendió la ilusión: “y un día volvimos, gran mañana de trabajo en La Barra Golf Club”.
Un mensaje breve, pero lo suficientemente potente como para abrir una puerta que parecía cerrada.
Si este regreso se concreta, no sería una noticia más.
Sería un golpe de aire fresco para un golf uruguayo que hoy necesita referentes, competitividad y señales positivas.
Tarigo, por talento y trayectoria, es uno de esos nombres capaces de elevar el nivel y volver a generar expectativa.
En un contexto donde sobran dudas y faltan certezas, su posible vuelta no solo entusiasma, también puede marcar un punto de inflexión.
Porque cuando un jugador distinto vuelve a involucrarse, el impacto va mucho más allá de lo individual.

