Keegan Bradley logró una victoria emocionante en el Travelers Championship, evento del PGA TOUR disputado en el TPC River Highlands, en Cromwell, Connecticut, Estados Unidos.
El estadounidense cerró la competencia con un total de 265 golpes, 15 bajo par, rondas de 64, 70, 63 y 68 impactos, y se llevó un premio de US$ 3.600.000.
Con 39 años y 13 títulos profesionales en su carrera -incluyendo un “Major” el prestigioso PGA Championship de 2011- Bradley volvió a demostrar su temple en los momentos decisivos, imponiéndose por un golpe sobre Tommy Fleetwood y Russell Henley.
El desenlace fue una verdadera montaña rusa emocional.
Fleetwood, que llegó a liderar por tres golpes al iniciar la ronda final, sufrió un duro colapso mental en los hoyos finales.
Un bogey en el 16 y otro en el 18 -en este último con tres putts fatales- hicieron que el británico perdiera la oportunidad de su primer triunfo en el PGA Tour tras 159 torneos disputados.
Mientras tanto, Bradley, impulsado por el fervor de la afición local, firmó un birdie decisivo en el hoyo 18, dejando en evidencia cómo la mente puede jugar las cartas más inesperadas en el golf.
Esa última jugada fue la diferencia entre la gloria y la frustración, una muestra palpable de que en este deporte el control mental puede ser tan determinante como la técnica.
Fleetwood, visiblemente dolido, reconoció la decepción, pero también mostró espíritu de lucha y voluntad para aprender de esta experiencia y seguir persiguiendo su anhelado primer título en el PGA Tour.
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