Las cámaras del CGU vuelven a delatar otra trampa

Hace dos semanas se disputó en el Club de Golf del Uruguay (CGU) la tradicional Copa FAY, en homenaje a la inolvidable Fay Crocker, leyenda del golf, doble ganadora de torneos Major y multicampeona amateur en Argentina y Uruguay.

La edición 2025 del torneo rompió récord de inscriptos.

Se jugó viernes y sábado la clasificación, y el domingo 11 de mayo se disputó la gran final bajo la modalidad de golpes alternados stableford, en una única categoría.

Simultáneamente, una reconocida aerolínea internacional ofrecía un atractivo incentivo: la dupla ganadora obtendría pasajes ida y vuelta Montevideo-Madrid-Alicante, estadía en hotel de lujo y la participación en la final del torneo organizado por la empresa en España, incluyendo regalos exclusivos para los finalistas.

Las salidas del domingo se realizaron de forma simultánea, estrictamente ordenadas por hándicap (de menor a mayor).

Durante la jornada, todo transcurrió en aparente normalidad.

Al cierre del juego, el Club de Golf del Uruguay realizó las verificaciones habituales de tarjetas, determinando inicialmente que la pareja ganadora había logrado 40 puntos.

Sin embargo, poco después comenzaron a circular comentarios entre los jugadores y llegó a capitanía una denuncia informal. El score final de la dupla vencedora parecía incompatible con lo que testigos afirmaban haber visto en el hoyo 17, un par 3, donde la pareja supuestamente había realizado un score elevado.

Ante la gravedad del planteo, y por orden directa de la capitanía (Martín Wells & Gregor Schmid), se procedió a revisar las cámaras de seguridad de la institución, colocadas originalmente para la vigilancia perimetral del club.

Las imágenes, de altísima definición, confirmaron sin lugar a dudas que la dupla en cuestión había realizado un doble bogey en el hoyo 17.

No obstante, en la tarjeta presentada figuraba un bogey, alterando así el resultado y sumando un punto adicional que no les correspondía.

La regla en estos casos es terminante, se aplica la descalificación inmediata de los jugadores, y así se procedió.

No obstante, el episodio vuelve a dejar en evidencia un hecho inaceptable en un deporte donde el honor, la ética y el respeto a las reglas son pilares fundamentales.

Las explicaciones ofrecidas por los involucrados -tanto los jugadores como sus marcadores- según fuentes confiables, carecen de lógica, sentido común y, sobre todo, del espíritu que debe imperar en este deporte.

Una vez más, el Club de Golf del Uruguay, una institución prestigiosa y emblemática del país, se ve envuelta en un bochornoso escándalo de trampa, tal como ya ocurriera el año pasado.

En aquella ocasión, se tomaron medidas ejemplares.

Hoy, preocupa que todo se haya resuelto con una simple descalificación, sin sanciones adicionales.

El golf es un deporte que se fundamenta en la honestidad y el respeto por las reglas.

No puede ser que, frente a premios atractivos, algunos jugadores abandonen toda ética para torcer los resultados a su favor.

Las autoridades del Club de Golf del Uruguay no pueden seguir mostrando debilidad ante estos hechos.

Este nuevo escándalo demanda una reacción decidida, inquebrantable y ejemplar, que no se quede en meras palabras ni en sanciones simbólicas.

El respeto por el golf, la historia de la institución y quienes juegan con honor requiere medidas contundentes y una postura firme frente a toda forma de deslealtad.

El Club de Golf del Uruguay tiene la obligación moral de actuar con determinación y responsabilidad.

La impunidad solo genera desconfianza y deteriora la reputación de un legado que debe mantenerse intacto.

No hay espacio para la indiferencia: sólo sanciones claras y ejemplares pueden garantizar la integridad del golf y el honor de sus verdaderos jugadores.

LeaderBoard

Resultados de todos lo que participaron el domingo

Tee times de los que disputaron la final.

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