La Asociación Uruguaya de Golf Senior (AUGS) volvió a mostrar este jueves su capacidad de convocatoria y organización en una nueva etapa disputada en el siempre exigente La Barra Golf Club, bajo la modalidad stableford neto en diferentes caetgorías.
La jornada, marcada por muy buenas condiciones de cancha y un clima ideal para la práctica, confirmó el crecimiento sostenido de la actividad senior en Uruguay.
La AUGS mantiene un calendario activo, competitivo y con amplia participación, un mérito que debe reconocerse en tiempos donde sostener estructuras deportivas no es sencillo.
En la categoría 1 (hasta 17.1 index handicap) el ganador fue Carlos Lorenze (hcp 16), quien empleó 40 puntos. Lo escoltó Gustavo García Montini (hcp 16) con 37 unidades.
En categoría 2 (17.2 a 20.7), Mario Della Cella (hcp 21) se quedó con el primer lugar con 37 puntos, superando por desempate automático (reglamento interno de la AUGS) a Milton Arévalo, también con 37.
La categoría 3 (20.8 a 23.2) tuvo como vencedor a Carlos Mezzera (hcp 23) con 38 puntos, seguido por Andrés Rossi (hcp 25) con 37 unidades.
En categoría 4 (23.3 a 27), la mejor actuación del día fue para Guillermo Sánchez (hcp 29), quien alcanzó 42 puntos, escoltado por Rodrigo Acosta y Lara (hcp 26) con 40 puntos.
La categoría 5 (27.1 a 31.5) quedó en manos de Aníbal Díaz (hcp 30) con 37 puntos, seguido por Antonio Kehyaian (hcp 34) con 35.
Finalmente, en la categoría 6 (31.6 en adelante, pero lo real es hasta 54 index handicap), el triunfo fue para Rafael Secco (hcp 36) con 40 puntos, mientras que Jorge Farto (hcp 36) terminó segundo con 32.
El punto polémico
Más allá de lo estrictamente deportivo, la jornada dejó un tema que merece análisis.
En la categoría 6, la Asociación Uruguaya de Golf Senior resolvió que se compita hasta 36 de handicap, pese a que la categoría iría de 31.6 en adelante.
Es decir, en los hechos se limita el handicap máximo permitido en cancha.
La decisión generó críticas entre varios jugadores.
No se trata de una cuestión menor ni de un simple formalismo reglamentario.
El sistema de handicap forma parte de la estructura universal del golf y su espíritu es precisamente permitir que jugadores de distintos niveles compitan en igualdad relativa de condiciones.
Si la intención es ordenar la competencia o evitar distorsiones, existen caminos más adecuados como limitar directamente la categoría, redefinir los rangos o crear otras categorías específicas.
Lo que no parece razonable es “bajar” el handicap por criterio interno o impresión general.
El golf es un deporte profundamente que se tienen que obedecer las reglas.
Las soluciones, cuando surgen problemas, deben ser técnicas, fundamentadas y -sobre todo- consultadas con quienes conocen en profundidad el sistema mundial de handicaps.
Las decisiones apresuradas pueden generar más confusión que soluciones.
Entre el mérito y la mejora
La AUGS cumple un rol valioso en el desarrollo del golf senior en Uruguay.
Su calendario, su convocatoria y el entusiasmo que generan sus torneos son un activo importante para el deporte.
Pero justamente por ese peso institucional, cada resolución reglamentaria debe estar a la altura.
El crecimiento deportivo exige también coherencia normativa.
Porque en el golf -y más aún en el senior- la competencia importa, pero el respeto por el sistema es innegociable.

